INTERIOR
En el interior, al igual que el exterior, se sigue enfatizando el rendimiento todoterreno y su naturaleza deportiva. El habitáculo cuenta con asientos más deportivos para ofrecer más apoyo en las curvas a alta velocidad. Los detalles en color “Code Orange” del panel de instrumentos, los apliques de las salidas de aire acondicionado y los asientos se reflejan en la iluminación ambiental del Ranger Raptor, con una tonalidad ámbar. Un volante deportivo (podría estar calefaccionado por el precio y en otros mercados sí lo tiene) de cuero y Alcantara con espacio para reposar los pulgares, marca en el centro en “Code Orange” y levas de cambio de magnesio fundido integradas completan la escena. Algo para no dejar pasar por alto es la calidad de fabricación y materiales. Si bien es la que podríamos encontrar en las Ranger fabricadas en Argentina, la realidad es que Raptor está un peldaño superior en ese sentido. Aunque en algunos detalles.
Por ejemplo, tiene unos posavasos retráctiles debajo de las salidas de aire laterales, que en las unidades regionales no, dejando un agujero poco atractivo. Pero también la tapicería y algunos materiales de inyectado blando las puertas delanteras con una especie de material similar a un neopreno, son de mejor factura. Es una mínima diferencia, pero existe y se nota. Donde no hay mucha distancia es en la posición de manejo y personalmente, fue una decepción. Si bien Ranger tiene una buena postura al volante, me quedé con ganas de unas butacas más deportivas que contengan mejor los muslos y sean más largas incluso. El respaldo sí mejora, pero el asiento no tanto. Hay múltiples regulaciones, con asientos de ajuste eléctrico en seis direcciones, además de calefacción de asientos, que se agradece. Pero a este precio podrían tener ventilación (en otros mercados sí ofrece este ítem), además de un par de memorias.

Un detalle del habitáculo común a otras Ranger son los tiradores internos de las puertas, que van casi que integrados a la manija para cerrarlas. Al principio la operación es algo extraña y más de un pasajero no la va a encontrar al principio. Pero luego es un movimiento muy natural, así como es otro detalle que toma prestado de F-150, en este caso para el interior. El conjunto de pantallas, por su parte, es el mismo de su hermana regional. En esta versión utiliza un sistema multimedia Sync 4 con pantalla táctil de 12 pulgadas con AM/FM/ 1 USB-A/1 USB-C/Android Auto (inalámbrico)/Apple Car Play (inalámbrico), junto a un instrumental digital color con pantalla de 12,4 pulgadas. Todo de una definición y animaciones de una calidad superior. Sostengo una vez más que Ford en este sentido, está muy la delantera del segmento.
Donde se diferencia con otras Ranger es que te permite ver algunos datos que suman y mucho. Además de poder ver las cifras de cabeceo/balanceo o medidor de temperatura del refrigerante, la Raptor suma temperatura de aceite, de la transmisión, o del aire de admisión, voltaje de la batería, mezcla aire/combustible, así como también de la tapa de cilindros. Después tiene MyGauges para poner en pantalla a dos de todos esos medidores. Es un instrumental completo de verdad. En el caso de la pantalla multimedia no suma funciones por fuera de las conocidas de las Limited o Limited+ de fabricación regional. Siempre fue un sistema que funcionó sin problemas y en la Raptor no es la excepción.
Yendo a las plazas traseras no vas a notar tantas diferencias con otras Ranger, por no decir, ninguna. Al igual que en sus hermanas, acá puede que hasta tres adultos vayan algo cómodos. El ancho y alto de la cabina, tienen buenas cotas, aunque a lo largo no abunda el espacio y el respaldo podría tener unos grados más de inclinación. La plaza central es la más acotada a la altura de las piernas por consecuencia del túnel de transmisión bastante elevado. Pero a lo alto y ancho, se va bien en ese lugar. En términos de amenidades hay conexiones USB-A y C, una toma de corriente de 230 V (400 W) y salidas de aire, mientras que el asiento trasero se pliega enterizo contra el respaldo rebatible en proporción 60:40. Quizás la única diferencia con las Ranger regionales es que la Raptor tiene un revestimiento interior en color negro y genera cierta claustrofobia para los ocupantes posteriores. Pero salvo eso, ambas son similares.
Pasando a las dimensiones de la caja de cargas, tiene 1.505 mm de largo, 1.584 milímetros de ancho y un alto de 529 mm. El volumen de cargas es de 1,23 m³. La capacidad de carga es de 635 kilogramos, que está lejos de los que permiten las otras versiones más enfocadas en el trabajo que en ser una pick-iup recreativa como es la Raptor, porque en el tren trasero tiene suspensión con amortiguadores, en lugar de ballestas. Como decía más arriba, la caja tiene algunas soluciones como el doble estribo lateral, mientras que en el portón tiene una regla en pulgadas así como dos orificios para poder agarrar carga o por ejemplo, una tabla con un par de abrazaderas.
La caja viene revestida de serie, pero sin lona marítima o cobertor alguno, que se venden como accesorios y que otras pick-ups de este segmento, sí traen de fábrica. Viene con seis anillas para fijar cargas y un toma de 230 V (400 W). La luz del espacio de cargas está dentro de la caja, ya no por encima de la luneta como en la generación previa, algo que es muy bienvenido. El auxilio es del mismo tamaño que los titulares y está ubicado debajo del piso de la caja, con otro BF Goodrich All-Terrain T/A K02 en medida LT285/70 R17 e incluso con una llanta de aleación. En esto es un ejemplo a seguir para los rivales. Ya sé, no tiene rivales directos de verdad por ser una pick-up mediana deportiva. Pero se entiende el concepto.
EQUIPAMIENTOS
La dotación de equipamientos completa de este producto se puede consultar en el en enlace “ver lanzamiento” al inicio del informe. Pero me gustaría hacer unas puntualizaciones sobre algunos elementos propios de esta versión como el sistema de audio premium B&O con diez parlantes + subwoofer, de un sonido bastante destacado. También se llevan unos elogios el sistema de las cámaras de 360°, muy bienvenidas también para maniobrar semejante aparato en espacios estrechos. Y también podría decirse del sistema multimedia (más que nada por la integración inalámbrica y el navegador) está entre lo mejor de este segmento, junto al instrumental. No solo por lo personalizable que es, sino por la cantidad absurda y hasta excesiva de información que tiene. Ojalá más fabricantes del segmento le copien la idea a Ford.
Más allá de esto, considerando la dotación de la versión Limited+ de Ranger, siento que a Raptor le quedaron algunas cosas en el tintero que podría haber incorporado para justificar aún más la distancia de precio que hay entre ambas versiones. Dejando de lado las diferencias mecánicas y de desarrollo entre ellas, claro está, que sí amortizan esa brecha de valores. Sin embargo, hubiese sido interesante ver en esta versión asientos delanteros con ventilación, memorias para los asientos delanteros, volante calefaccionado, lona marítima, o incluso, techo solar eléctrico. Más allá de esto, aprueba con buena nota.
Un detalle que me resulta práctico y simpático a la vez, es que Ford colocó una fila de interruptores en el techo, con una clara inspiración aeronáutica, con seis funciones libres denominadas “Aux 1-6”, pensadas para poder colorar accesorios que se monten posteriormente, como unas luces adicionales o un malacate, por ejemplo. Los pulsadores tienen un tacto muy bueno, haciendo que cada vez que conectes un elemento auxiliar, casi que te sientas como el teniente Pete “Maverick” Mitchell en “Top Gun” preparando todo antes de salir disparado del portaaviones. Otro elemento visto más en productos chinos que en los de marcas occidentales, es que tiene una conexión USB-A en el retrovisor para conectar una dashcam.
MOTOR Y TRANSMISIÓN
Uno de los argumentos más sólidos para elegir a esta Ranger por sobre las otras versiones es el elemento clave que se esconde debajo del capot. Me refiero al motor denominado internamente como Nano. Es un EcoBoost V6 de 3.0 litros (2.956 cc), desarrollado por Ford Performance y relacionado lateralmente con el impulsor que tiene la última generación del Ford GT. Sí, ese deportivo espectacular y exótico. Sin ir más lejos el bloque de cilindros es de fundición de hierro grafitado compactado, que es aproximadamente un 75% más fuerte y hasta un 75% más rígido que el hierro utilizado en las fundiciones tradicionales. Tiene doble turbo de geometría variable, inyección directa, intercooler, dos árboles de levas en cada culata, y 24 válvulas. Para nuestro mercado produce 397 cv de potencia a las 6.250 rpm. El par, en tanto, es de 583 Nm disponible a las 2.500 rpm. La transmisión es una automática secuencial de diez relaciones (10R60).
En otras regiones como Europa, o incluso mercados más cercanos, como el chileno (gracias al colega Gabo Baeza de
Rutamotor que me hizo notar esto), genera menos torque y menos potencia por estar bajo homologación Euro 6d y no Euro 5 como es el caso de nuestro país. En esas ocasiones, este mismo motor produce 288 cv y 491 Nm. En los Estados Unidos, en tanto, produce 405 cv pero el mismo torque que en nuestro mercado. Salvo esa mínima diferencia, podría decirse que en Uruguay podemos disfrutar de esta mecánica a sus anchas. Y vaya que lo hice. Un ingrediente fundamental del disfrute a los mandos de la Raptor lo pone el motor. Los 397 cv son más que suficientes para impulsarla y hacer adelantamientos sin problemas si salimos a la ruta. El sonido es espectacular, además. Y eso que no soy muy fanático de los V6. Pero este sin dudas es uno de los mejores que hay en la vuelta. Por mucha diferencia de todo, además.

¿Por qué digo esto? Porque la Raptor es básicamente un auto de rally con disfraz de pick-up mediana. Sin ir más lejos, incorpora soluciones sacadas directamente de ese tipo de vehículos, como un sistema anti-lag de competición similar al que se vio por primera vez en el Ford GT actual o en aparatos como el Focus ST. ¿Cómo funciona? Muy simple. Este sistema mantiene los turbocompresores girando hasta tres segundos después de que el conductor deje de pisar el acelerador, permitiendo una reanudación más rápida de la aceleración a la salida de las curvas o a través de las marchas cuando volvemos a pisar el acelerador. Esto hace que sientas que el motor no tiene descansos entre marchas y parezca una locomotora desbocada. También asistido por una transmisión sobresaliente. Rápida, eficiente y veloz en el paso de marchas.
Cuenta además con el sistema Skip-Shift, que saltea cambios de acuerdo a la necesidad de uso, pudiendo pasar de puede ir de décima a quinta, por ejemplo. Además de las mencionadas levas de paso de marchas al volante, tiene un botón doble con “+/-” al lado del selector “E-Shifter”. Demanda una operación poco intuitiva y claramente las levas son una mejor solución de uso, considerando que el modo manual permite retener cambios hasta el corte de revoluciones e incluso se puede programar el corte desde el instrumental. Esto es algo que solo pude ver en versiones de BMW M o Mercedes-AMG. En esas ligas juega esta Raptor. Un detalle es que al apagar el motor, si el selector está en “D”, pasa de forma automática a la “P” por seguridad. Es un movimiento casi que fantasmagórico y digno de una brujería, muy entretenido de ver.