Prueba: Mitsubishi Mirage 1.2 GLS (Parte 1)

martes, 22 de abril de 2014



Probamos al Mirage, la nueva oferta de entrada a la gama Mitsubishi en Uruguay.
Por cuatro días y más de 360 km, evaluamos al Mitsubishi Mirage en su variante tope de gama, denominada GLS Extra Full, con la única mecánica disponible en el mercado local, un 1.2 tricilíndrico de 12 válvulas y 76 cv de potencia. Primera parte de la prueba, tras el salto.


Presentado mundialmente en el Salón de Tokio 2011, el Mitsubishi Mirage es la nueva oferta mundial de la marca de los diamantes en el popular segmento B (ver nota). Fabricado para todo el planeta en la planta de Laem Chabang, Tailandia, y deriva del Global Small Concept, lanzado en el Salón de Ginebra de 2011.

Si bien se llama Mirage, en otras regiones, se lo conoce por Space Star, y no es otra cosa que el reemplazante del conocido Colt, que en algunos mercados, justamente, se supo denominar Mirage en el pasado. No hace mucho se presentó en Tailandia la variante tricuerpo del Mirage actual, denominada Attrage (ver nota), y que llegará a mitad de año a Uruguay para rivalizar con los Versa, Prisma, o Logan.


A nuestro país, este hatchback urbano llegó hace unas semanas atrás (ver nota) en dos versiones, ambas en nivel GLS, una llamada Full, y otra Extra Full, que suma sobre la primera faros antiniebla delanteros, volante multifunción, levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas, y llantas de aleación, entre otros elementos.

Pero lo que más despega a una versión de la otra al momento del lanzamiento es que la más accesible cuenta con airbag para el conductor, no teniendo el segundo airbag ni frenos ABS de serie, elementos que se suman en el nivel más alto. A partir de la segunda partida del modelo, todos los Mirage llevarán dos airbags y frenos antibloqueo de serie.

La gama tiene precios que van desde los 19.490 a los 20.990 dólares, siendo este último valor el de la unidad probada por nosotros. La garantía es de 5 años o 120.000 km, una de las más extensas no solo del segmento, sino del mercado local. Sin más, pongamos primera y conozcamos al nuevo Mitsubishi.

EXTERIOR

Quizás llevar el nombre de uno de los jets de caza más famosos de la aeronáutica francesa es demasiada presión extra para un producto que lleva un diseño tan neutro. El Mirage, al igual que otros productos de marcas japonesas, apela a un estilo que mira más hacia lo funcional que a lo meramente estético. El atractivo radica más en la novedad en sí, que en unas líneas estrictamente llamativas. Al que le guste pasar desapercibido, este es el modelo indicado.

El frontal tiene más superficie de chapa y plástico que cualquier otro hatchback de segmento B, recordándome mucho al recurso que usaba el Nissan March (ver prueba), uno de sus rivales de segmento. La parrilla, el triple diamante, y las ópticas parecen perderse entre tanta carrocería. Según la marca, esto tiene una explicación y es la aerodinámica; es así que logra un Cx de 0.30, cifra líder en la categoría. Esto, como veremos más adelante, redunda en bajos consumos también. En la base del paragolpes están los faros antiniebla delanteros, exclusivos de esta versión.


Si nos paramos a verlo de costado, no hay prácticamente trazos marcados en las puertas y todas las superficies lucen bastante planas. Solo una gran nervadura cruza a lo largo en forma descendente, y otra por debajo a la altura de la base de las puertas. En nuestra unidad contaba con llantas de aleación de ocho radios y 15 pulgadas, montadas sobre neumáticos Bridgestone Potenza RE050A en medida 175/55 R15.

La parte trasera es posiblemente la que más personalidad muestra, con grandes ópticas envolventes -carece de antinieblas trasero-, un generoso y atractivo spoiler con la tercera luz de freno LED integrada, una luneta pequeña, los logos de Mitsubishi, además del nombre del modelo.


Es toda una discusión clasificar al Mirage, y como veremos a continuación, no es fácil buscarle su lugar en el mercado. Pero para tomar una referencia bien fría, miremos lo que dicen los números. El Mitsubishi mide 3.710 mm de largo, 1.665 mm de ancho, 1.500 mm de alto y una batalla de 2.450 mm.

En el viejo continente lo enfrentan con el Kia Picanto (ver prueba) o Spark GT (ver prueba), que por su motor y tamaño sería es el rival más razonable para nosotros. Pero en mercados emergentes, India es un caso, se lo enfrenta al Suzuki Swift 1.2 (ver nota), o un Hyundai Grand i10 (ver nota).

En Uruguay pasa lo mismo, y el Mirage juega como un segmento B, pero dentro de la franja más accesible, donde conviven los Clio Mío (ver prueba), Celta (ver nota), March (ver nota) o Gol Power (ver nota), y que a futuro se les sumará el Volkswagen up! (ver nota), que pertenecerá al segmento A, aunque en su parte más alta, como ya pasa con el Spark GT.

INTERIOR

Al subirse en el Mirage, nos encontramos con un habitáculo realizado en plásticos rígidos con buenos encastres y materiales correctos. Solo la bandeja superior de la guantera y algunas teclas podrían tener una calidad más esmerada. La presentación no muestra un diseño tan moderno como se podría esperar, pero como ya dije del diseño exterior, adentro también predomina la función sobre la forma, utilizando materiales y soluciones de estilo sencillas. Que un auto sea honesto, y además esté bien presentado, no molesta.


Sentarse al volante no le trae problemas a ningún adulto. Las regulaciones son las básicas de butaca, es decir, altura, longitudinal y respaldo, mientras que la columna de dirección hace lo propio solo en altura. Pese a contar con lo mínimo en este sentido, la posición de manejo es cómoda. La pedalera está bien distribuida, en tanto que las butacas son más bien firmes, y no cuentan con tanto soporte lateral.

El instrumental cuenta con dos relojes, uno al centro para el velocímetro y otro a la izquierda para el tacómetro. En el medio del primero hay un pequeño display en donde se pueden ver dos funciones, la computadora de a bordo (que se comanda desde una perilla en el mismo tablero, bastante incómoda), y el medidor de combustible en el tanque. Como es costumbre en muchos autos actuales, no hay medidor de temperatura de agua. A la izquierda del tablero hay una tapa circular que anula el lugar donde en otros mercados va el encendido por botón, ubicado a la Porsche.


La consola central tiene en la parte superior el equipo de audio doble DIN integrado. Trabaja con lo básico, radio AM/FM, reproduce CD, MP3 y tiene conexiones de audio, tanto auxiliar como USB, estando este adentro de la guantera. Está, pero hay que buscarlo. Lo que no está es la conectividad Bluetooth, que bien podría ofrecer por el precio.

Más abajo tenemos un encuentro con el pasado. El equipo de aire acondicionado funciona muy bien, pero los comandos son bastante anticuados, similares a los que llevaban los autos japoneses de los años 90. En otros mercados ofrece un climatizador automático de una vía que mejora bastante la presentación general.


Si nos movemos a las plazas traseras dos adultos de 1,80 m irán muy cómodos a lo largo y solo bien a lo alto. Es uno de los más amplios en comparación con sus competidores, e incluso la plaza central es cómoda. Un punto para saludar con el sombrero, es que todos los Mirage llevan de serie: anclajes ISOFIX y TopTether para sillas infantiles en el asiento trasero, así como apoyacabezas y cinturones inerciales de tres puntas para todos los pasajeros. Y todo en un auto que vale menos de 21 mil dólares. Rivales Mercosur, a tomar apuntes urgente.

Si precisamos llevar equipaje o las compras del supermercado, el Mirage tiene un volumen de baúl correcto, con 235 litros, ampliables hasta los 912 litros rebatiendo los respaldos traseros en proporción 60:40. La rueda de auxilio es del tipo temporario, en medida T115/70 D14.


Como decía al comienzo de este apartado, todo parece bien terminado en el interior, pero es en el baúl donde el Mirage deja ver sus raíces low-cost de manera más honesta. La alfombra interior tiene una calidad bastante mejorable, y pese a que estamos ante un producto que pasa los 20 mil dólares, no hay una simple y práctica luz de baúl.

MOTOR

Mitsubishi se vale en nuestro mercado de la mecánica naftera más potente que ofrece en el Mirage. El 3A92 es un impulsor tricilíndrico, cadenero, de 1.193 cc de cilindrada, inyección multipunto, tres cilindros y 12 válvulas, con doble árbol de levas a la cabeza y sistema de distribución variable MIVEC. Es capaz de producir 76 cv de potencia a un régimen de 6.000 rpm. El torque máximo es de 100 Nm y lo entrega a las 4.000 vueltas. Va asociado a una transmisión manual de cinco relaciones.

Se presenta como un impulsor clásico de su tipo. Cuando regula escuchamos el característico sonido de los impulsores de este tipo, mientras que si hacemos un poco de presión en el acelerador, suena un poco más redondo.


De todas formas no puede evitar transmitirle ciertas vibraciones al habitáculo, y al salir a la ruta se hace bastante presente, perjudicando la insonorización. En ciudad en tanto, es el perfecto aliado. De respuesta ágil, trepa de vueltas fácilmente gracias a relaciones cortas de caja (en especial las primeras dos marchas) y esto asociado al bajo peso del vehículo, redunda en una receta ideal para el tránsito urbano.

Fábrica declara una velocidad final de 170 km/h, una aceleración de 0-100 km/h en 12,4 segundos. Los consumos, en tanto, son el gran fuerte del Mirage. Como decía más arriba, la aerodinámica, sumada al bajo peso en orden de marcha (845 kg), dan números muy amigables con el bolsillo al pasar por el surtidor.


En ciclo mixto declara 4,7 l/100 km, mientras que para ciudad o ruta no hay datos oficiales. Durante nuestra evaluación obtuvimos 5,2 l/100 km en ciclo mixto, lo que es una cifra más que respetable.

Quizás el tanque de 35 litros no acompañe tanto a la hora de cubrir grandes distancias, ya que bien podría tener 10 litros más, pero de todas formas, el consumo es excelente, y uno de los elementos que más pesará a favor del Mirage a la hora de tomar la decisión de compra.

Galería: Mitsubishi Mirage 1.2 GLS
Prueba: Mitsubishi Mirage 1.2 GLS (Parte 2)
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