Prueba: Chevrolet Prisma Joy 1.0

viernes, 24 de febrero de 2017



Evaluamos durante 498 kilómetros al nuevo sedán de acceso a la gama Chevrolet, el Prisma Joy.
Durante cuatro días y por más de 490 kilómetros evaluamos al Prisma Joy, la variante más accesible de la gama de sedanes de Chevrolet. Mantiene el impulsor 1.0 cuatro cilindros con 78 cv de potencia de los Prisma LT, pero ahora cuenta con una transmisión manual de seis relaciones.

El Joy (ver lanzamiento) además de ser el más accesible de los Chevrolet Prisma en nuestro mercado, también es el producto encargado de tomar la posta de varios sedanes económicos que General Motors ya no comercializa como ser los Classic o Sail, por poner a los dos ejemplos más cercanos en el tiempo.

Se caracteriza por ser una reinterpretación "entry level" del modelo lanzado en octubre de 2013 (ver lanzamiento), ahora con menos equipamiento de confort y lujos, para ser la variante de presupuesto más alcanzable de la gama de berlinas tricuerpo de la marca norteamericana. Al igual que su hermano, el Onix, se fabrica en la planta brasileña de Gravataí, Rio Grande do Sul, y su plataforma es una derivada de la global GSV (Global Small Vehicle) de General Motors.


En Uruguay fue lanzado en noviembre del año pasado luego de que Chevrolet renovara a las variantes LT (ver lanzamiento) y LTZ de los Prisma y Onix (ver lanzamiento). Los niveles Joy se comercializan con el mismo equipamiento, pero a precios diferentes. El Onix hoy cuesta U$S 13.590 mientras que el Prisma cuesta U$S 1.000 más, U$S 14.590. La garantía en todos los casos es de 3 años o 100.000 kilómetros.

Más allá de que a nivel estético es el mismo auto de hace cuatro años atrás, el Joy cuenta con una serie de mejoras frente a los 1.0 LT que General Motors supo comercializar entre 2015 y 2016 (ver lanzamiento) siendo las más destacadas la incorporación de una transmisión manual de seis relaciones y la dirección electroasistida. Por eso hoy estamos evaluando a este nuevo nivel de acceso a la gama Prisma. Comencemos con la prueba.


Exterior

Como decía al comienzo de esta nota, poco hay de novedoso en un producto que se mantiene sin cambios desde 2013. ¿Eso es malo? De ninguna manera. El Prisma sigue siendo uno de los modelos con mejores líneas en el segmento B popular y me atrevo a decir que lo seguirá siendo por unos años más. Sin embargo, frente a la última actualización del modelo en las versiones más equipadas, el Joy queda como una opción "menos moderna".

Las diferencias entre los Prisma LT 1.0 anteriores y este Joy 1.0 son mínimas. La primera es la parrilla que perdió todos los cromados, pasando ahora al económico plástico negro opaco. Y la segunda es que en la parte trasera ni siquiera dice "Prisma", rezando solo "Joy" con un adhesivo. Ni siquiera un emblema plástico. En la unidad probada contaba con otros logos como los que se venden en Brasil que llevan los emblemas "Prisma Joy" además del "ECO" que refiere a las mejoras del impulsor 1.0.


Por el resto no hay más diferencias significativas, pese a que el auto ahora tiene una suspensión 10 milímetros más cerca del piso. Se mantienen las mismas tazas plásticas de 14 pulgadas de los LT anteriores, y en nuestra unidad contaba con neumáticos Continental ContiPowerContact en medida 185/70 R14, que a su vez se denominan "verdes" por estar pensados para reducir el rozamiento y mejorar el consumo. Toda monedita sirve, como dirían los vendedores ambulantes.

Tiradores de puertas y carcasas de los retrovisores van en plástico negro, aunque en el Joy probado no se llegaban a notar tanto porque iban a tono con la carrocería. Por último, pasemos a las dimensiones porque a nivel estético no hay nada más que remarcar. El Prisma Joy mide 4.275 mm de largo, 1.705 mm de ancho, 1.474 mm de alto y tiene una batalla de 2.528 mm.


Interior

Cuando Chevrolet actualizó a este sedán el año pasado no le hizo tantos cambios por dentro como sí por fuera. Por eso cuando vemos al Joy encontraremos que es el mismo producto que los más equipados, solo que sin tantos chiches. Hay levantavidrios eléctricos delanteros y aire acondicionado, pero la lista no va más allá de eso.

Más allá de la reducción de costos al mínimo, la calidad de fabricación es correcta. Si bien tiene materiales más rústicos que los que se usan en los nuevos LT o LTZ, los plásticos (todos rígidos) siguen teniendo buenos encastres y tacto, estando en la media del segmento. Incluso en esta unidad con más de 16.000 kilómetros recorridos no se manifestaron grillos significativos ni ruidos a piezas flojas.


La posición de manejo tiene la flexibilidad de movimientos de un Blandengue de Artigas. La butaca y su respaldo pueden moverse hacia adelante o atrás y las regulaciones se terminan ahí. El asiento no puede ajustarse en altura ni tampoco el volante en ninguna dirección. Se viaja demasiado alto, y pese a este detalle, apreciado por los más bajos y no tanto por los más altos, cualquier ser humano podrá acomodarse al volante sin mayores problemas porque las butacas delanteras son muy cómodas.

En el tablero hay pocas novedades. Lleva el conocido instrumental "tipo moto" que combina un solo elemento de aguja, el tacómetro, mientras que velocímetro, odómetro total/parcial, hora y la cantidad de combustible, van en un display digital que pasó de ese tono celeste tan característico de los Chevrolet a uno de color ámbar. Carece de medidor de temperatura de agua del motor y tampoco hay computadora de a bordo, que por el precio debería ofrecer a ambos indicadores.


En esta parte de la descripción tendría que hablar de la radio o el sistema multimedia, pero el Joy no cuenta con nada en la consola central más que una tapa plástica y un par de prácticos portaobjetos. Entiendo que es un auto "base" y los costos tienen que ser llevados al mínimo en pos del menor precio al público, pero no ofrecer una radio (aunque sea una instalada after market) en un auto modelo 2017 es triste, otro calificativo no cabe. Tampoco trae la antena en el techo, aunque sí la pre-instalación con el cableado y los parlantes.

Pasando a las plazas traseras el Prisma cuenta con una correcta habitabilidad para dos adultos y un niño, o por qué no, un adulto con cuerpo de adolescente. Aquellos que viajen en las plazas laterales no tendrán problemas a lo largo, mientras que a lo alto irán más ajustados solo aquellos que pasen el 1,80 m de alto. La plaza central, como la mayoría de los productos de segmento B, está pensada solo para viajes cortos por ser la más escasa de espacio.


En materia de seguridad hay varias limitaciones que se hacen extensivas a otros Prisma también, incluso los más equipados: dos apoyacabezas y dos cinturones inerciales de tres puntas. Quedan en el debe el apoyacabezas para la plaza central así como el quinto cinturón inercial (tiene uno abdominal). Otro faltante son los anclajes para sillas infantiles, que a estas alturas ya deberían ser de serie y obligatorios por ley en todos los 0km.

El baúl cuenta con 500 litros, una capacidad que está entre las más generosas del segmento. De no alcanzar ese espacio, se puede abatir el respaldo trasero de forma enteriza, -que no es lo más práctico-. Chevrolet no declara ese volumen en sus fichas técnicas, pero considerando el tamaño disponible con los asientos en uso, alcanza y hasta diría que sobra para las necesidades de una familia promedio.


Un detalle más de la reducción de costos que tiene este Prisma Joy es que al no tener bloqueo central, apertura a distancia, externa o interna del portón trasero. Por lo que para abrir el baúl siempre deberemos usar la llave. Algo poco práctico, en especial si pensamos en una situación con el motor encendido, ya que tendremos que apagarlo para poder acceder al espacio de cargas. Se arreglaba con un simple botón en la tapa, Chevrolet.

Al igual que otros Prisma sigue contando con un auxilio que no solo es de diferente marca y medida que las titulares, sino que además es del tipo temporario. Mientras afuera calza cuatro Continental 185/70 R14, en el baúl lleva una GT Radial T115/70 R16 más conocida como la galleta en el acervo popular. Esto no es patrimonio de esta versión Joy, ya que todos los Prisma/Onix padecen de lo mismo sin importar la versión.


Motor y transmisión

Antes de que muchos digan "es el mismo motor mil de hace dos décadas", permítanme matizar esto un poco. Es cierto, el block sigue siendo el mismo que llevaban los Corsa de hace 20 años y también los Onix/Prisma 1.0 de antes. Pero con la llegada de las versiones Joy, General Motors decidió pulirle algunas aristas a esta mecánica con el fin de hacerla más eficiente y económica que antes, sin que esto implique desarrollar un motor nuevo de cero, que es bastante costoso.

Paso a enumerar las novedades que incorpora el SPE/4 ahora llamado "ECO": nuevas bielas y pistones más ligeros, un módulo electrónico de gestión del impulsor 40% más rápido que el usado en la versión anterior, y por último, se le adaptó un alternador de alto rendimiento. A su vez, gana una función para guiar a que se realice una conducción de forma más eficiente mediante indicaciones y consejos en el tablero, reunidas en un indicador de pasaje de cambio óptimo.


Por el resto sigue siendo un impulsor cuatro cilindros en línea, alimentado por inyección multipunto de 999 cc de cilindrada, ocho válvulas, y que es capaz de producir 78 cv de potencia a las 6.400 rpm y un par máximo de 93 Nm a 5.200 vueltas. 

Algo en lo que destaca por encima de todo es en la suavidad de funcionamiento que tiene, apenas sintiéndose en el habitáculo y más cuando estamos con el vehículo detenido en un semáforo, por ejemplo. Para que se hagan una idea de lo bien insonorizado que va, recién se lo escucha cuando está trabajando arriba de las 4.500 vueltas. Esto es poco común en un segmento donde el ahorro en materiales es ley primera. En este sentido, un pulgar para arriba a Chevrolet. Bien por eso.


Pero más allá de esas bondades, sigue sin ser un impulsor ágil en la zona baja del tacómetro, obligándonos trabajar en el régimen medio/alto (3.500-4.500 rpm) para llevarlo con soltura y luego mantenerlo en unas 2.000-2.500 vueltas para poder aprovechar al máximo en materia de consumos al 1.0. Y es allí es donde entra el papel que juega la novedad de la transmisión de sexta. Se la publicita como una "caja nueva", pero en realidad es la misma de antes con una marcha extra. Literalmente.

Si miramos las especificaciones de la caja de quinta en los anteriores Prisma 1.0 también tenía una relación final de 0,80:1, y ahora se le agregó una sexta con una relación de 0,67:1, siendo casi una 5ª y ½ más que una 6ª. Más allá de la marcha nueva, esta caja se sigue destacando por tener un agradable tacto en el paso de cambios, y una de las transmisiones más agradables de usar de este segmento. También colabora en el uso urbano siendo al igual que otros Prisma (y Onix) como un producto cómodo y fácil de llevar.


Si lo sacamos a la ruta se comporta de forma correcta (solo eso) para un uso civilizado y familiar, pero como veremos más adelante las recuperaciones de velocidad no son su fuerte. De todas formas para un usuario promedio, será un producto que cumple bien, en especial para el ámbito urbano. Las prestaciones declaradas por fábrica son 173 km/h de velocidad final, y una aceleración de 0 a 100 km/h en 13,3 segundos. Chevrolet no declara consumos urbanos, extra urbanos, o mixtos para esta motorización.

De todas formas en las mediciones realizadas logré obtener consumos mucho más razonables que los que se podían conseguir con este motor sumado a la caja de quinta (ver prueba). En ciudad el mejor promedio fue de 7,2 litros cada 100 km (previamente 9), 5,6 l/100 km en ruta (antes 6,9) y 6,9 l/100 km en el ciclo mixto (antes 7,8). El depósito de combustible en tanto, permite cargar 54 litros y el peso en orden de marcha es 1.028 kg, es decir, 3 kg menos que el Prisma LT 1.0 anterior.


Comportamiento dinámico

Por más que las suspensiones de este Joy están rebajadas en 10 mm, la realidad es que no hay mayores novedades ni sorpresas frente a lo ya conocido en lo que a comportamiento dinámico respecta. Y esto no es algo malo. Los Prisma y Joy son productos bien adaptados a la topografía local y para aquellos que estén buscando un producto equilibrado que sepa lidiar con ella, ambos serán la respuesta correcta.

Este Prisma Joy es un vehículo confortable, en particular cuando tenemos que encarar caminos en mal estado en ciudad, o de esos que hay más cerca de la periferia. Filtra con suavidad los pozos y empedrados gracias a que también cuenta con un despeje bastante generoso. Sea la situación que sea, no toca nunca abajo, incluso ante lomos de burro. Durante este tiempo el Prisma probó con creces que es una herramienta perfecta para nuestros caminos en este sentido, pero por sobre todo por la nobleza que transmite el chasis.


La mecánica en tanto, cuenta con una configuración pensada para la vida en la ciudad como principal objetivo. Se lo percibe correcto para el tránsito urbano en líneas generales, pero no con el nivel de agilidad las versiones 1.4. El truco está en llevar al motor casi sin llegar a la mitad del tacómetro y no abusar de la presión del acelerador para obtener más agilidad, sino aprovechar que la caja tiene una marcha más que sus rivales directos y relaciones bastante cortas en los primeros tres cambios. 

Si le hacemos caso al gear shift indicator del tablero o si mantenemos un régimen en el entorno de las 2.000 vueltas y llegamos rápido a la sexta, los consumos no se dispararán en absoluto y la respuesta del motor será la justa para moverse en la urbe. Así se podrá circular a unos 70 km/h a 2.200 vueltas en quinta y 1.900 en sexta. Algo a tener en cuenta, más en un auto que vivirá la mayor parte del tiempo en ciudad, es que los consumos en ese ámbito, rondarán los 7,1-7,3 litros cada 100 km.


La dirección, por otro lado, es otra de las mejoras que tiene este Prisma. Tiene asistencia eléctrica ahora, que resultó ser muy cómoda en maniobras de estacionamiento y ruta. Si la comparamos con los Onix/Prisma que aún conservan la hidráulica (todos los 1.4, algo poco comprensible), verán que aquella era apenas más pesada, pero en contrapartida, ganaba en comunicación al volante frente a la nueva dirección, algo más anestesiada en lo rápido.

Pasando a la ruta es donde el Prisma Joy comienza a manifestar los mismos puntos a favor y en contra que sus antecesores, es decir, los 1.0 LS y LT con caja de quinta, pero ahora con un gran avance que son los consumos. Empezando por los primeros, al igual que en la ciudad, al salir de ella se muestra como un producto cómodo y bien plantado, mientras que las suspensiones apoyan bien a la carrocería presentando un comportamiento predecible en todo momento.


Ya pasando a los segundos, el 1.0 viaja algo enroscado tanto en quinta como en sexta, trabajando a unos 110 km/h en 3.600 rpm si colocamos la quinta, que bajan a 3.000 si le ponemos la siguiente marcha, de todas formas consiguiendo consumos en la media de los 5,6-5,8 l/100 km, lo cual será un gran fundamento para muchos usuarios que busquen un sedán chico que gaste poco en la ruta.

Igual, como decía más arriba, la buena insonorización no traslada tanto esto al habitáculo de forma sonora. De todas formas el punto de conflicto de la mecánica 1.0 de este Prisma se da cuando queremos recuperar velocidades, como puede ser en un adelantamiento rutero. Tomemos por ejemplo ir de 80 a 110 km/h. En 4ª nos tomará 14,8 segundos, en 5ª se estirará hasta los 18,7 y por último, en sexta, pasaremos a demorar unos eternos 21,4 segundos.


¿En qué se traduce esto en el uso? En que se tendrá que hacer dos rebajes desde quinta marcha para poder realizar los adelantamientos con seguridad, algo que siempre que se tenga un vehículo con poco torque y presente a altas vueltas, se deberá tener bien presente, como pasa con algunos vehículos de menor porte que este Chevrolet, como ser los tan populares citycars.

Este Prisma Joy es un producto que puede lidiar con el uso en ruta, pero tendrá que practicarse con más paciencia que otros usuarios y aprovechando la transmisión, que sabe ayudar al 1.0 bastante. De todas formas, se lo percibe apenas más ágil que el mismo modelo con la caja anterior de quinta, aunque tal vez sea una sensación mía, ya que las relaciones de las marchas como ya dije, son idénticas entre los dos productos.


Equipamiento

Esta sección será breve, ya que la dotación de confort de este Prisma Joy es bastante escueta. Es un entry level y aquel que vaya a comprar un 0km con un presupuesto ajustado, lo tendrá que asumir de antemano. Más allá de entender eso, el producto cuenta con algunos faltantes poco entendibles en un producto nuevo en 2017.

El Prisma Joy trae de serie: aire acondicionado, dirección eléctrica, respaldo trasero rebatible enterizo, pre-instalación para equipo de audio, indicador de cambio óptico (GSI), levantavidrios eléctricos delanteros, espejos retrovisores manuales, y llantas de acero estampado con tazas de 14 pulgadas, sobre neumáticos 185/70 R14.


Considerando que vale U$S 14.590 hay algunos ítems en el debe como una radio, bloqueo central (al menos), apertura interna de baúl, o una humilde luz en el espacio de cargas, por ejemplo. Ya pedirle regulaciones a la butaca, computadora de a bordo o volante ajustable sería casi un acto de exceso para un entrada de gama. Al menos quedaron en pie los levantavidrios eléctricos y el aire acondicionado, que es algo más necesario por estos días.

Es cierto que hoy un combo de radio con alarma y bloqueo apenas roza los 50 dólares, pero siendo que muchos clientes llegan a este vehículo como su primer 0km y casi sin vuelto de sobra, sería bueno que Chevrolet ofreciera estos elementos aunque sea como un opcional libre. Ya sé que deberían ser de serie, porque autos mucho más accesibles que este los tienen. Pero les aseguro que si lo ofrecieran a costo extra, los clientes los pagarían gustosos también. De serie sería lo más sensato.


Seguridad

Al igual que todos los Onix o Prisma, este 1.0 LT viene de serie con doble airbag frontal, frenos con sistemas ABS+EBD, cuatro apoyacabezas, y cuatro cinturones de tres puntas, siendo el central de dos puntas y por último, monitoreo de presión de neumáticos (TMPS), algo bastante poco común en esta franja de precios y que hay que aplaudir que lo ofrezca en este segmento. Pero quedan en la lista de pendientes el apoyacabezas para la plaza central y el quinto cinturón inercial, así como también los anclajes para sillas infantiles.

Los frenos, en tanto, son de discos ventilados adelante y de tambores atrás. Ante frenadas exigidas para en línea recta, aunque presenta una intervención algo prematura del ABS, y estirando un poco más de lo ideal las detenciones. De todas formas, el funcionamiento del sistema es correcto.


Si bien Latin NCAP no probó al Prisma, es cierto que este vehículo comparte muchos elementos estructurales con su hermano Onix, que sí pasó por las evaluaciones del organismo independiente latinoamericano. En aquellas pruebas obtuvo tres estrellas en la protección de ocupantes adultos y dos para niños (ver pruebas). Según el organismo independiente, los ocupantes delanteros recibieron buena protección de las cabezas y marginal en los pechos. El piso del área de los pies del conductor se abrió tras el impacto y la estructura fue clasificada como estable durante el impacto.

Pasando al veredicto en ocupantes niños, la silla infantil para el niño de tres años no pudo evitar un excesivo movimiento hacia adelante durante el impacto ofreciendo poca protección al cuello y pecho. El desempeño dinámico del sistema de retención del niño de 18 meses, en tanto, fue adecuado.


Precio, garantía y competidores

El Prisma Joy se comercializa en Uruguay a un precio de U$S 14.590 y con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros. Buscarle rivales directos es muy complejo ya que si consideramos la mecánica y el segmento, además del valor con el que sale al mercado, la oferta disponible es bastante reducida, pero como veremos, no solo apunta a un segmento, sino que le tira a varios.

Hoy Chevrolet sale a pelear frente a frente con sedanes de segmento B accesibles como los FAW N5 1.0 Connect (U$S 12.490) o N5 1.3 (U$S 13.490), FAW V5 1.5 STD (U$S 12.990) y V5 1.5 Full (U$S 13.990), los Geely New CK Safe GS 1.0 (U$S 11.990), New CK Navigator 1.0 (U$S 12.690), New CK Safe GS 1.3 (U$S 13.990) o el Tata Indigo 1.4 GLX (U$S 11.990).


Pero también si estiramos un poco la mano, por unos U$S 15.000 también tiene algunos rivales tangenciales como los sedanes de segmento C económicos, como los BYD F3 (ver lanzamiento) cuyos precios van entre los U$S 12.990 y U$S 15.990. Si bien General Motors tiene toda esa competencia directa e indirecta, en realidad la estrategia que buscan es diferente. 

Lo que están esperando es que a la hora de decidir la compra el cliente ponga en la balanza llevarse a casa un citycar (Celerio, Picanto o up!) o un hatchback chico (Clío Mío o Uno Attractive, por ejemplo) o por otro lado, un sedán de segmento B con un baúl de 500 litros y caja de sexta por un precio similar al de los otros. Y visto de esa manera, el Prisma Joy suena como una oferta muy tentadora. Más cuando esa capacidad de carga es una necesidad vital si estamos hablando de un auto para uso familiar.


Conclusión

Unos días después de devolverle a General Motors Uruguay al Prisma Joy, me junté a almorzar con un gerente de una marca y charlando de varios bueyes perdidos, pero mucho de autos, llegamos a una conversación sobre como algunas empresas tardan años en hacerle entender a los directivos regionales que en Uruguay por debajo de los U$S 15.000 no hay un producto para un solo cliente, sino que hay un solo cliente para muchísimos productos.

Es que el consumidor de esa franja monetaria es muy posible que sea: 1) un primerizo en esto de tener un 0km o 2) alguien que después de mucho esfuerzo y años de uso con un vehículo veterano, finalmente llega al auto nuevo. Y en esa bolsa van jóvenes universitarios, familias jóvenes, parejas cuyos hijos ya se fueron de la casa, así como usuarios que por descarte económico caen en dos casilleros, el de los citycars nuevos y básicos o el de los vehículos usados.


Pero en muchos de esos casos las necesidades tienen que adaptarse hasta donde llega la costura del bolsillo. Entonces tenemos familias que viajan apelmazadas en un auto de segmento A cuando quieren irse de vacaciones o jóvenes que acceden a su primer cero kilómetro con un vehículo parecido a los que fabrica Fisher-Price, ya sea por tamaño como por equipo y seguridad disponible.

Es por estos motivos que durante muchos años, y ahora están teniendo su revival, los autos de segmento B a precio de un A son tan exitosos y le permiten a su vez a marcas como Chevrolet, suplir una oferta en donde antes estaban los Spark, Celta, y Classic con estos Prisma y Onix Joy 1.0. Son todos recetas populares de un mismo plato, y las cifras de ventas respaldan eso.


En 2016 se iniciaron dos preventas antes de que los autos siquiera llegaran a los concesionarios y en ambos casos se agotaron los pedidos. Los Onix y Prisma Joy, lanzados en noviembre, al mes siguiente entre las dos carrocerías se anotaron 488 unidades comercializadas. Todo parece indicar que el público los recibió de brazos abiertos.

Es cierto, a nivel de seguridad y confort disponibles son productos bastante básicos, si bien la mecánica ahora mejoró en consumos y suma una caja de sexta inédita en esta franja de precios, el rendimiento del impulsor sigue estando entre los puntos flacos del Prisma Joy. Y si los comparamos con la competencia, son superados en varios aspectos donde Chevrolet podría mejorar, arrancando por una mecánica más moderna y un equipamiento más acorde a los tiempos que corren.


Pero por otra parte, este producto, como ya ha pasado en contadas ocasiones con otros Chevrolet, tiene el barniz del respaldo de marca y la red de concesionarios que otras firmas no tienen. Aunque parezca increíble, en nuestro mercado solo con una buena representación y precios razonables ya se tiene al público cautivo en algunos segmentos.

Por eso retomando al inicio de esta conclusión de la prueba, hoy un Prisma Joy puede ser la respuesta a la pregunta de varios tipos de usuarios que buscan un auto económico, espacioso, de una marca reconocida, y con buen valor de reventa. Es cierto que le falta motor, equipamiento y un diseño más moderno. Pero para muchos consumidores tendrá todo lo que están precisando para satisfacer sus necesidades, sin tener por ello que exprimir el bolsillo más allá de sus posibilidades.



A favor
  • Capacidad del baúl
  • Confort de marcha en ciudad
  • Consumos mejorados
  • Garantía
  • Precio competitivo
  • Suavidad del impulsor
  • Transmisión de seis relaciones

En contra
  • Auxilio temporario
  • Equipamiento de confort limitado
  • Recuperaciones en ruta
  • Sin anclajes para sillas infantiles
  • Sin apoyacabezas central trasero y cinturón central trasero de dos puntas





FICHA TÉCNICA:

MOTORIZACIÓN
Cilindrada (cc) 999
Número de cilindros: 4
Número de válvulas: 8
Relación de compresión: 12,6:1
Diámetro x carrera (mm): 71,1 x 62,9
Inyección: electrónica multipunto secuencial
Potencia máxima (cv/rpm) 78/6.400
Torque máximo (Nm/rpm) 93/5.200
TRANSMISIÓN
Caja de velocidades manual de seis relaciones
Tracción delantera
DIRECCIÓN
De piñón y cremallera con asistencia eléctrica
FRENOS
Delanteros: de discos ventilados
Traseros: de tambores
EJES - SUSPENSIÓN
Delantera: independiente tipo McPherson con barra estabilizadora
Trasera: semi independiente, con eje de torsión y barra estabilizadora
NEUMATICOS

Dimensiones: 185/70 R14
Rueda auxiliar: 115/70 R16
PRESTACIONES
Velocidad máxima (km/h) 173
Aceleración 0/100 km/h (s) 13,3
Consumo (l/100km) Urbano: N/D - Carretera: N/D - Mixto: N/D
DIMENSIONES / PESO
Capacidad del baúl (l) 500
Peso en vacío (kg) N/D
Peso en orden de marcha (kg) 1.019
Largo total (mm) 4.275
Ancho total (mm) 1.705
Alto total (mm) 1.474
Distancia entre ejes (mm) 2.528
Capacidad del tanque de combustible (l) 54

Galería: Chevrolet Prisma Joy 1.0 | Créditos: Autoblog y Diego Olivera (oliverafotografo.com.uy).

EQUIPAMIENTO:

EXTERIOR
Llantas de acero estampado con tazas plásticas de 14 pulgadas
SEGURIDAD
Airbags frontales
Apoyacabezas delanteros y traseros (4)
Cinturones de seguridad traseros de tres puntos (2) y abdominal central (1)
Frenos ABS
Monitoreo de presión de neumáticos (TMPS)
Repartidor electrónico de frenado (EBD)
CONFORT
Aire acondicionado 
Asiento trasero rebatible enterizo
Dirección asistida eléctricamente
Espejos retrovisores con comando manual
Indicador de cambio óptico (GSI)
Levantavidrios eléctricos delanteros
Pre-instalación y cableado para equipo de audio y parlantes

PRECIO Y GARANTÍA:

U$S 14.590. Garantía: 3 años o 100.000 km

COMERCIALIZA:

General Motors Uruguay. Luis Alberto de Herrera 1248 Torre I. Tel. 26236720 Web: www.chevrolet.com.uy