Probamos al Renault Clio IV: un regreso a las raíces

lunes, 10 de noviembre de 2014



Nos subimos por más de 300 km a la novedad más importante de Renault este año, el Clio IV.
Sin dudas es uno de los lanzamientos más esperados del año y significa un cambio grande en la gama Renault. Autoblog pudo probar al Clio IV en su variante 0.9 TCe Dynamique, y esta semana tendremos la prueba completa. Pero como ya es costumbre, antes está el clásico adelanto.


El Clio para Renault ha sido históricamente la joya de la corona. No es su producto más lujoso, tampoco el más caro de su gama. Se lo define justamente así por un concepto que es diametralmente opuesto a una joya cara: es el más popular.

Siendo casi dos nombres indisociables, Clio y Renault, la importancia de la renovación de este producto no es menor para la marca, así como tampoco para la competencia a nivel europeo y local. Más en Uruguay que en el viejo continente por una sola razón: no veíamos un Clio completamente nuevo desde 1998. En esos 16 años pasaron muchos productos en el mercado local, pero ninguno fue el Clio III.


Nacido en el año 2005, era el reemplazo del Clio II, que por esa misma época, en el Mercosur recibía su primer restyling, denominado Fase II. No voy a ahondar en los motivos por los cuales ese producto no llegó a nuestro país, pero posiblemente de haberlo hecho hoy estaría hablando del Clio IV como un producto más.

Por ese motivo, la ausencia de la tercera generación, es que un auto como el Clio IV es tan relevante. Pocas marcas se dan el lujo de saltearse una evolución del producto y sin embargo, seguir generando expectativa. En Uruguay el nombre "Clio" está muy arraigado, y es más, hasta tiene su propio club de fanáticos, así como clientes que ya tuvieron más de uno en su garage.


Allá por el año 2008 en el Mercosur, el cliente fiel de la marca que ponía a la venta su Clio II, tenía como salto natural dentro de la marca al Sandero de primera generación. Un producto con otra concepción, muy distinta a la del Clio, y que como las ventas lo probaron, no era del "paladar" del usuario del rombo tradicional. No hablo del Stepway, que se vendía y se sigue vendiendo más que el bacalao en Semana Santa, me refiero al Sandero "a secas", que tuvo un pasaje fugaz por nuestro mercado.

El Clio en tanto, fue quedando lentamente como el producto de entrada a la gama, con motores pequeños y equipamientos cada vez más básicos. Había perdido ese "halo" de auto importado y deseado que ostentaba en su primera generación. Eran otros tiempos. Regionalmente el segmento B+, como se le conoce a los chicos de última generación en la jerga del marketing, todavía estaba aprendiendo a gatear, ya que económicamente no había cabida para ellos en el mercado de la región. Los Fiat Punto, Chevrolet Corsa II, o Citroën C3 de primera generación recién estaban apareciendo como representantes de ese sub-segmento.


Si saltamos unos 6 años hacia acá, vemos que en Uruguay, el segmento B goza de mejor salud que nunca, y Renault no quiere perderse ni una sola porción de la torta. Hoy se puede dar el lujo de tener dentro de ese nicho de mercado, a tres modelos completamente distintos. El Clio Mío (ver lanzamiento), que representa el escalón de entrada a la gama, el nuevo Sandero, que ahora se presenta como una oferta netamente racional, (ver lanzamiento) y la cereza de la torta, que es el Clio IV (ver lanzamiento), un modelo netamente emocional producto de su diseño moderno y jugado.

Con este último, Renault vuelve a jugar con las mismas cartas que tenía en 1992 con la primera generación que llegaba desde Francia con aquellos motores Energy 1.2 eternos: es importado, innovador, deseado, y moderno. Además, representa una bocanada de aire fresco en una gama sin grandes novedades de producto desde la llegada de los Duster y Fluence en 2011.


El Clio IV además es el primer automóvil del segmento B generalista en ofrecer en nuestro mercado tecnologías que hasta ahora eran solo patrimonio del consumidor europeo: mecánicas de baja cilindrada con turbocompresor, control de estabilidad y tracción de serie en toda la gama, sistema de recuperación de la energía de frenado, sistema start&stop, y todo ofrecido a precios bastante razonables y que podrían ponerle las mejillas coloradas a más de un producto fabricado en el Mercosur.

¿Estaremos ante un nuevo competidor de peso para el segmento B+? Para saberlo habrá que leer la primera prueba del Clio IV esta semana, en este caso con la variante tope de gama, el 0.9 TCe Dynamique.
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