Prueba: Chevrolet Camaro SS 6.2 V8 A/T (Parte 1)

miércoles, 29 de diciembre de 2010



A modo de cierre del año en AutoblogUY, decidimos que teníamos que dejar el listón bien alto, y que nuestros lectores se merecían la prueba de un auto que les hiciera temblar la pera. Por estos días llegaron (Algo que nos tomó por sorpresa, debemos reconocerlo) las primeras unidades del Chevrolet Camaro y es por ello que decidimos probarlo para poder transmitirles las sensaciones al andar en un muscle car por las calles de nuestra ciudad. La prueba, después del salto.

Aquellos que siempre adoramos los autos que quitan el sueño, siempre deseamos algún día poder manejar ese auto que adornaba nuestra habitación cuando éramos niños. Personalmente no soy muy fanático de los autos americanos. Básicamente me atrae todo lo que salga del viejo continente más que otra cosa, pero autos como el Camaro hacen que la gente que camina por la calle se tropiece, choque con columnas o incluso corra para sacarle una foto. Es que no pasa desapercibido y hasta genera un cosquilleo en el estómago al acercarme. Es que si uno gusta de los autos realmente no se anda fijando de qué procedencia son, si no lo que a uno le hacen sentir. El Camaro es así. Es un nato generador de sensaciones.

El Camaro surgió como respuesta de General Motors a su rival más digno durante esta época: el Ford Mustang. En 1967, Chevrolet lo presentó en tres versiones: el 350, el Z-28 y el Super Sport (SS). Este último contaba con un motor gasolina de 5,7 litros, y otro motor opcional de 396 pulg. cúbicas (6,5 litros) similar al del Corvette pero con denominación menor; Luego le siguieron tres generaciones: 1970, 1982 y 1993. Esta última finalizó la producción en 2002 y con la posibilidad de que el Camaro no volviera a salir de las plantas de GM. En el salón de Detroit de 2006 se presentó el concept que tres años después vería la luz como modelo de producción, casi sin cambios. Ese modelo es la quinta generación y ahora llega a nuestro país en una única versión: la SS equipada con un V8 de 6.2 litros (L99) que entrega 400 cv y 553.5 Nm de torque a 4.300 rpm a un costo de U$S 90.000 y en un régimen de ventas bajo pedido.

DISEÑO (5/5) Queda claro desde el primer momento que uno se acerca que estamos hablando de un modelo de procedencia americana. Ancho, bajo y largo. Para tener dimensión de lo enorme que es este Camaro ahí van las cifras: 4,836 m de largo, 1,918 m de ancho y 1,377 m de altura. La distancia entre ejes es de 2,852 lo que pone a las claras de que la estabilidad es uno de sus puntos más fuertes.

El Camaro luce bien plantado con una trompa afilada en forma de V en la que se albergan los faros que no son de Xenón, como podría esperarse, pero que de todas formas cumplen bien su función. Al lado de ellos están los guiños. En la parrilla se encuentra en el medio un gran moño dorado, más conocido como el logo de Chevrolet, y a la extrema izquierda el logotipo SS en blanco. Por encima de la grilla hay una falsa toma de aire que separa la versión SS de la RS con motor V6.
Por debajo encontramos una generosa toma de aire (de verdad) y los antinieblas delanteros. Lamentablemente por reglamentos locales, el modelo tiene que estar equipado con un portapatentes que dado su aparatoso diseño desluce un poco la trompa del Camaro. Siguiendo hacia la cabina nos encontramos con un largo capó, que sumado a una generosa protuberancia hacen que luego a la hora de maniobrar la cosa se complique. Es que la posición de manejo, como hablaremos más adelante es baja, y la línea alta de cintura no favorece a la visual.


Yendo hacia el perfil del Camaro encontramos un diseño musculoso, con unos grandes “hombros” en la parte trasera que recuerdan a un toro apunto de embestir. Predomina una línea de cintura alta que sube desde la trompa y cae en la base de las ventanillas para volver a tomar altura hacia el remate trasero. Para mi gusto lo más logrado del diseño exterior es esto. Le da ese toque que tenían las primeras generaciones del Camaro, y además más allá de ser un vehículo muy grande, con estos elementos de diseño logra disimular bien su tamaño. En el lateral se destaca el logotipo Camaro en el guardabarros delantero, así como tres falsas tomas de aire para los frenos traseros. Nos hubiera gustado que fueran de verdad. Los espejos son generosos en tamaño y atractivos en diseño.

Las llantas de aleación de cinco brazos cromados son de 20 pulgadas. Están calzadas sobre neumáticos Pirelli P Zero y medida 245/45R20 adelante y P275/40R20 atrás. Esto repercute en que el auto no trae ni siquiera un auxilio temporal, por lo que habrá que valerse del kit de reparación compuesto por un pequeño compresor de aire ubicado en el baúl del Camaro. La tenida con estos neumáticos es destacada, sobre todo en curvas, donde la pisada ancha del neumático (sobre todo la trasera) hace que el Camaro viaje agarrado ante curvas exigidas. Por detrás de las llantas cromadas esconden unos discos de freno de 14 pulgadas marca Brembo con pinzas de 4 pistones, que hacen que el Camaro se detenga como si alguien hubiera tirado un ancla desde la ventanilla. La apertura del depósito de combustible trabaja el cierre centralizado del auto.


En la parte trasera tenemos una luneta muy horizontal, producto de la caída del techo. Esto no sólo repercute en la visibilidad, también lo hace en la habitabilidad trasera como veremos más adelante. El remate está dominado por un pequeño alerón en la tapa del baúl, que luego da paso a la trasera propiamente dicha. Cuatro faros en forma de trapecio invertido enmarcados en un bisel cromado (buen detalle retro), el logo de Chevrolet en el medio y un generoso portapatentes acompañado por las dos luces de reversa y los sensores de estacionamiento traseros. Debería ofrecerlos adelante también. Por debajo hay un difusor de plástico negro del cual emanan las dos salidas de escape de generosas dimensiones para que el V8 muestre un poco de ruido.

INTERIOR (3/5) La apertura se realiza con la llave del tipo sevillana, que además permite el encendido a distancia. Luego de presionar unos cuantos segundos, el V8 se enciende como por arte de magia. Este sistema está pensado sólo para encenderlo, ya que para poner el auto en marcha uno debe colocar la llave en la cuna y girarla para poder destrabar la columna de dirección y la caja de cambios. Lamentablemente no existe la posibilidad de cerrar los vidrios o de plegar los espejos desde el comando.

El ingreso a la posición de manejo es fácil, gracias a una puerta grande y pesada con un generoso ángulo de apertura. En el panel de la puerta del conductor encontramos los comandos para los espejos eléctricos así como de los levantavidrios eléctricos y uno de los parlantes del equipo Boston Acoustics de buen sonido. También está presente la apertura interna del baúl. Muy útil. En la puerta llama la atención un enorme aplique de plástico rígido símil grafito que consideramos que no fue la mejor decisión. Estaría mejor un aplique de cuero.


Sentados al volante la posición de manejo es muy baja, como todo deportivo debería. Pero el diseño del capó y de las ventanillas laterales hacen que el conductor se sienta un jockey, incluso si mide 1,80 como yo. La visión hacia afuera es muy limitada, algo que ampliaremos en el apartado “comportamiento dinámico”. Es que la visibilidad no es el fuerte del Camaro. Diseño mata funcionalidad. De todas formas la posición de manejo se encuentra fácilmente gracias a las regulaciones en altura y profundidad de la columna de dirección así como las clásicas regulaciones de butaca, que en el caso del conductor se realizan eléctricamente, mientras que en la del acompañante la asistencia eléctrica es sólo longitudinal.

El tablero de instrumentos ofrece buena lectura con dos instrumentos de aguja de generoso tamaño y otros dos pequeños dentro de estos, todo enmarcado en ese símil grafito y empotrados en el panel de instrumentos. Allí encontramos al velocímetro con escala doble a partir de los 140 km/h, al tacómetro con el corte a las 6.000/6.500 vueltas- Los pequeños albergan el indicador de temperatura del agua del motor y la cantidad de combustible en el tanque. Estos dos últimos de una lectura un poco complicada, especialmente al reflejo del mediodía. El volante está revestido en cuero y tiene el airbag del conductor. Tiene apliques símil aluminio. Tiene la inscripción Camaro en el medio y SS en la base. Por detrás del mismo están los comandos, limpiaparabrisas y las levas de la caja de sexta. Por delante están los comandos de la radio, del Bluetooth y del cruise control o del limitador de velocidad. La pedalera está realizada goma, y preferiríamos que fuera en aluminio. Al lado de la columna de dirección están los mandos del Head Up display, que proyecta holográficamente la información de velocidad y revoluciones por minuto en el parabrisas.

En la consola central encontramos otro gran aplique en símil grafito. En el centro de la consola están dos de las salidas del aire acondicionado, un display digital para la información de la radio y el equipo en sí, que se presenta con generosos botones y de fácil interpretación. Además el sistema Boston Acoustics de nueve altavoces y 245 vatios suena más que bien. El equipo de climatización es manual. Por el precio del auto preferiríamos un equipo automático aunque sea de una sola vía. Es eficiente y los comandos son generosos en tamaño. Dentro de las perillas del aire están los comandos para la calefacción de las butacas. La calidad de terminación y de materiales defraudó un poco. Ni un elemento realizado en plásticos blandos así como algunas partes, como los parasoles, los apliques símil grafito o los comandos del aire que están más cerca de un producto Mercosur que de un auto de U$S 90.000. Hay que considerar que un Camaro en EE.UU. es un auto accesible, por lo que la calidad no es la de un premium. Aquí con los impuestos de importación el modelo se va casi al triple de su precio en origen, posicionándolo como un modelo para pocos.

Llaman la atención en la parte baja de la consola cuatro medidores de aguja que indican sobre la presión del aceite, la temperatura del aceite, la carga de la batería con escala en voltios y la temperatura del líquido de transmisión, algo que le aporta en información así como en estética. Sin embargo la lectura es un poco compleja dada su ubicación por delante de la palanca de cambios y por debajo de los comandos del aire acondicionado, pero bienvenidos los cuatro instrumentos de aguja.

Por otra parte en la tapicería íntegramente realizada en cuero y con la inscripción SS son de lo mejor. Ofrecen una excelente sujeción lateral, tanto para el torso, como para las piernas y no permiten que los ocupantes se deslicen al encarar una curva pronunciada.


Atrás es directamente imposible viajar si es un adulto, o incluso un adolescente. Es sin dudarlo un 2+2. Ni siquiera personas por debajo del metro setenta pueden viajar cómodas. Las plazas son cómodas sólo a lo ancho, ya que la altura de la cabeza al techo es más que reducida. Personas cercanas al metro ochenta deberán ir cual monjas rezando sentadas en las plazas traseras del Camaro, ya que la inclinación hará que viajen agachados. Además el ingreso hacia atrás es complejo, ya que tampoco hay lugar a lo largo si los que viajan adelante son altos. Ni siquiera para poder colocar los pies por debajo de las butacas, ya que ese espacio lo ocupan los motores de las regulaciones eléctricas. Las plazas traseras del Camaro ofrecen anclajes LATCH y TopTether para sillas infantiles y dos cinturones inerciales de tres puntos, pero sin sus correspondientes apoyacabezas, algo que no termina de cerrarnos. Definitivamente es para dos personas adultas y niños chicos atrás. No más que eso.

El baúl ofrece 320 litros de capacidad. La boca de carga es demasiado pequeña, y el piso está ubicado bien alto para poder guardar el kit de inflado. Es de buena capacidad a lo largo, pero sólo se puede ampliar el espacio, rebatiendo todo el asiento trasero y no en 60/40. La terminación del baúl es buena con una bandeja de plástico y por debajo alberga el ya mencionado kit.

MOTOR (5/5) Por lejos, junto con el comportamiento, el argumento más fuerte de esta coupé. La unidad que probamos se mueve gracias a un V8 de 6.2 litros (L99) que entrega 400hp y 553.5 Nm de torque a 4.300 rpm. Al acelerarlo en vacío el régimen se corta en las 4.000 rpm, para poder mantener todo en su lugar. Responde enérgicamente ante todo momento y un sobrepaso se convierte en un mero trámite. La respuesta del L99 es inmediata y hace que el conductor de este ícono se sienta capaz de arrasar con todo lo que se le pase por delante.

Esta bestia con ese soplido ronco que esperábamos, viene equipada la tecnología de desactivación de cilindros de GM que a bajo régimen desconecta cuatro de los ocho cilindros, para reducir el consumo. Es por ello que en un andar de ciudad no se sentirá todo el poderío del V8, a menos que se quiera buscar problemas con algún inspector de la Intendencia adrede. ¿El consumo? ¿Acaso importa? Bueno, según cifras de fábrica este aparato consume en ciudad 16 mpg (14.7 L/100km) y en ruta 25 mpg (9.41 L/100km). Pero esto debería de ser la última de las preocupaciones del propietario de un Camaro. La aceleración a los 100 km/h está en el orden de los 4.7 segundos. La aceleración es como una patada en el medio del pecho y que hace que uno se hunda en la generosa butaca. Es más que estimulante y más allá de que sea una versión con caja automática, la sensación de potencia se hace notar y con creces. La velocidad final no está declarada por fábrica, pero podemos intuir que sobre pasa los 250 km/h sin problemas.

COMPORTAMIENTO DINÁMICO (5/5) Evidentemente y como no podía ser de otra manera, la tracción es a las ruedas traseras. El Camaro utiliza la plataforma de los modelos de General Motors Australia, en modelos como este . Esa plataforma mejor conocida como Zeta, tiene suspensión trasera independiente multilink. Como consecuencia el Camaro no solo va como un tren en recta. También en las curvas pronunciadas. La suspensión de la variante SS tiene un reglaje más rígido en relación a las otras variantes del Camaro, pero no por ello deja de ser confortable. La notamos suave para un deportivo y dura para un auto americano. Algo extraño de explicar. Es como si fuera andar sobre una nube en ciudad, pero que a la hora de ir rápido el auto pareciera un alpinista en pleno ascenso. La sensación de agarre en curvas se incrementa si los cuatro cilindros que caminan en la ciudad llaman a los otros cuatro que corren en la ruta. Por suerte las butacas ofrecen buena sujeción en los lados.

El único punto negativo del manejo es la visibilidad. Es mala incluso hacia adelante, ya que el prominente capó tiene una línea tan elevada que es complicado calcular las proporciones de la parte frontal. Y hacia atrás la cosa se pone peor. Los estilizados espejos en conjunción con una línea de hombro prominente y unos pilares C exageradamente anchos, hacen de las maniobras de estacionamiento hacia atrás todo un parto, incluso con la presencia de los sensores de estacionamiento traseros. El despeje es el justo, y tanto en lomos de burro o entradas de garaje se deberá circular con precaución. Por estos argumentos el Camaro no alcanza los cinco puntos. Esta versión SS cuenta con un diferencial de deslizamiento limitado.

Para detener los 400 caballos del Camaro tenemos a los cuatro frenos ventilados firmados por Brembo con mordazas de cuatro pistones en aluminio. Son efectivos y no muestran fatigas ante maniobras exigidas o ante una brusca frenada ante la luz roja.

Galería de fotos Chevrolet Camaro SS 6.2 V8 A/T

Prueba Interior Chevrolet Camaro SS 6.2 V8 A/T
Prueba: Chevrolet Camaro SS 6.2 V8 A/T (Parte 2)

13 comentarios :

  1. Muy buena la primera parte de la prueba. Sobre la calidad del interior lei que se pretende mejorar para el 2011, evidentemente es un punto a mejorar:
    http://es.autoblog.com/2010/04/30/chevrolet-mejorara-el-interior-del-camaro/

    El auto personalmente me gusta mucho, aun con esos detalles, no deja de ser un icono de USA.

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  2. excelente como siempre!!! no tengan dudas la cosa va por buen camino!

    Vi uno rojo, y bueno es como se explica al principio, no se necesita saber que es, a uno se le cae la pera. FELIZ 2011!!!!

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  3. No solo no tiene climatizador, si no que ademas el forzador es de solo 3 velocidades!!!
    Que manera de abaratar costos!! Cualquier auto comun por lo menos trae un forzador de 4!!
    Y eso que los americanos son los especialistas en AC!
    Igualmente el auto es impresionante, y el diseño y la mecanica son los puntos fuertes!
    Pero el que se gasta 90 lucas le gustaria tener todo!

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  4. El auto americano tiene ese no se que. Ya con ver un auto con los señaleros de color ambar, me emociono. De los muscle cars americanos el mejor logrado. El challenger se paso de retro. Y el mustang se paso de normal. Realmente habia visto un par de veces uno de estos autos hace unos meses, pero jamas pense encontrarme esta sorpresa. Mucho menos que se tratara de una importacion convencional y "numerosa". Que sirva de ejemplo a otras marcas.

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  5. Hoy lleve mi Montanita a Chevrolet Montevideo a controlarle una cosita que vino mal de fabrica (1 semana de uso!) y me encontre que estaba el Camaro rojo... estuve toqueteandolo y toqueteandome un poco. JEJEJEJEJE




    ...pero de facha me gusta mucho mas el nuevo Mustang! (y dicen las malas lenguas que es muchisimo mejor de manejar)


    Igual, un orgasmo automotriz el Camaro.

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  6. Perdón que haga una corrección pero quería decirle al que relato el video que el medidor de voltaje que esta en la consola del centro no es un "amperimetro", es justamente un "voltimetro", hay una gran diferencia entre una cosa y la otra.

    Excelente todo el resto la verdad, muy bueno, los felicito y a seguir así con la pagina!

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  7. Por otro lado, en el texto dice "mientras que en la del acompañante la asistencia eléctrica es sólo longitudinal." y en el video dice que en el caso del acompañante es manual... creo que una de las 2 opciones tiene que estar incorrecta, seria bueno que lo rectifiquen.

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  8. @SmokeNos dimos cuenta del error. Es un voltímetro. Lamentablemente no pudimos corregir el video todavía. Gracias por el aporte.

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  9. @SmokeLo primero es lo correcto. La butaca del acompañante tiene sólo regulación longitudinal con asistencia eléctrica. El video lo vamos a colgar nuevamente a la brevedad, con las correcciones pertinentes.

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  10. HOla....escribo de Brasil, y ya estoy acompañando utds desde aca...

    Este coche es belisimo!!! aca en mi ciudad (Volta Redonda - RJ) tiene un gris...lindo!!


    YA estuvo en uruguay una vez en 2008 y he visto que las chapas patentes estaban cambiando para una padronizacion, y que solo faltaban los departamentos de Maldonado, Canelones y Rio Negro....estuvo en conexion en Carrasco en Abril y alla yo vi la nueva patente de Canelones (nuevo padron, empezada com la letra A)....solo Maldonando se queda en el padron propio aun???

    saludos!

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  11. Daniel Baltasar Bal...14 de febrero de 2011, 09:47

    Me encanta el auto, pero creo que con este motor 6.2 V8 L99, que viene con caja automática y 400 CV, la aceleración debería andar en 5.5 segs. de 0 a 100,(y no en 4.7), lo que no me parece asustante para la hermosa facha que tiene, y además para mi, un auto sin techo, es como un jardín sin flores, debería ser un opcional; y otra cosa a mejorar es el sonido de sus escapes, que son muy lights si lo comparamos con otros V8 americanos, en el que la música se oye aún moderando. Pero igualmente confieso que lo compraría por todo lo demás...

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  12. Muy bueno todo el aporte, estoy en Estados Unidos y.........si dios quiere esta sera mi proxima adquisicion.
    Me gusta el v8 transmision manual amarillo y negro.
    Espero tenerlo por ahi en un año, un saludo para todos

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  13. Tremenda maquina, imposible para los mortales en Uruguay, no solo por el precio sino por el combustible, patente etc.

    Lo que no entiendo de estos autos porque no vienen con cambios normales!!!!!!, por favoooor, dejame poner los cambios a esta bestia!!! y hacerlo cortar

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