Siete décadas de un icono italiano: Fiat celebra los 70 años del 600

sábado, 29 de noviembre de 2025




Presentado en el Salón de Ginebra de 1955 el Fiat 600 destacó por su vocación práctica y su polivalencia. Incorporaba innovaciones que ayudaron a democratizar el acceso al automóvil, reducir costos, optimizar el acceso interior y aumentar la fiabilidad marcó el acceso a la movilidad en muchos países del mundo.
Desde hace siete décadas, el Fiat 600 se ha labrado un puesto destacado en la historia del automóvil, y en la vida de millones de conductores y familias para las que supuso su primer acceso a la movilidad. En total, se produjeron 4.939.642 de unidades de este modelo bajo la marca Fiat en Italia, en Chile y en Argentina (también se ensambló en nuestro país), donde se estuvo fabricando hasta 1982. Además, la filosofía del 600, gracias a licencias y acuerdos industriales, marcó un antes y un después en países como España o la antigua Yugoslavia, donde se le conoció como Zastava 750. 

En la posguerra, se necesitaba ofrecer vehículos prácticos, ligeros, polivalentes, económicos en la fabricación y en la compra con mecánicas fiables y fáciles de mantener. El ingeniero Dante Giacosa, padre de los 500 y 600, reflexionó y trabajó para hallar la cuadratura del círculo y, finalmente, la encontró en una carrocería monocasco redondeada y una estructura mecánica en la que todos los componentes fundamentales como el motor, la caja de cambios y la transmisión, se situaban en la parte trasera del vehículo, para reducir costes y aumentar el espacio interior de un automóvil tan compacto.


En el interior, se apostó por colocar asientos cómodos y desmontables, que podían sacarse del habitáculo para disfrutar de una buena comida campestre. El volante de baquelita y el velocímetro central eran rasgos característicos del puesto de conducción original. En cuanto a la habitabilidad, había espacio reservado para el equipaje bajo el asiento del acompañante y, por supuesto, bajo el capot, donde estaba ubicado el baúl.

El diseño era innovador, con un frontal redondeado muy característico y una zaga en la que el portón del motor estaba lleno de estrías verticales para asegurar una mejor ventilación. En las ventanillas, se optó por unos cristales corredizos que ofrecían una alternativa accesible a los levantavidrios manuales. Con todos estos elementos, el 600 era un automóvil con prestaciones pensadas para la ciudad, pero con capacidades destacadas para enfrentarse a la carretera. Utilizaba un motor de cuatro cilindros en línea, 633 cc y 21 cv refrigerado por agua que iría mejorando sus prestaciones a lo largo de los años, gestionado por una caja de cambios de cuatro relaciones y con una suspensión independiente en las cuatro ruedas.


Durante toda su andadura comercial, fue un automóvil capaz de adaptarse a las necesidades de todo tipo de clientes, como demuestran sus versiones carrozadas como vehículo comercial o su silueta descapotable, el 600 D. Sin embargo, su variante más audaz fue el 600 Multipla (1955-1960). Con un frontal mucho más alto de lo normal y una arquitectura interior innovadora, que permitía acoger cómodamente a seis personas en unas dimensiones más que compactas, fue una propuesta totalmente innovadora. Su configuración situaba a dos pasajeros delante, dos en una fila central y otros dos en dos transportines traseros. El maletero plano y los asientos abatibles convertían a este vehículo en una original tienda de campaña.

En 1998 se hizo un primer intento de lanzar un heredero del 600, concretamente el Seicento, un compacto urbano de tres puertas que tuvo éxito en su segmento, como demuestran 1,1 millones de unidades vendidas hasta su adiós en 2004.