Prueba: Citroën C4 1.6 16v VTI Seduction (Parte 1)

miércoles, 6 de junio de 2012



Evaluamos a la segunda generación del Citroën C4 con la mecánica 1.6 16v VTI de 120 cv.
Tras su presentación en el Montevideo Motor Show 2012, el equipo de AutoblogUY se subió al nuevo Citroën C4 probarlo. En esta ocasión el modelo evaluado es el 1.6 16v VTI Seduction, con 120 cv de potencia y caja manual de quinta. La primera parte de la prueba, como siempre, tras el salto.


El Citroën C4 se desarrolló para tomar la posta del exitoso Xsara allá por el año 2004. A nuestro país llegó un año después, proveniente desde Francia con versiones hatchback cinco puertas y coupé de tres puertas, conocida por su extraño corte trasero que ha generado tanto amor como odio. También tuvo dos elementos que fueron muy llamativos para su época, un volante de centro fijo y un tablero central -y digital- traslúcido que cambiaba de tonalidad en función de la luz que diera sobre el parabrisas. En otras palabras, un Citroën con todas las letras, por lo avanzado para su tiempo.

Más allá de la huella que dejó la primera generación, la segunda presentada a fines de 2010 decidió tomar un camino más tradicional y por ejemplo, dejar de ofrecer una versión coupé o mecánicas deportivas, como la 2.0 16v 180 cv del viejo C4 VTS. El C4 podríamos decir que se "aburguesó" y eso no es malo ni mucho menos. Simplemente que supo buscar esos clientes más ocupados por el confort que por la deportividad, algo de lo que Citroën siempre ha dado cátedra.

Tras la llegada del nuevo C4 en marzo de este año, AutoblogUY lo manejó en su versión Seduction, con un valor de U$S 31.990, y el motor más potente disponible hasta el momento, el famoso 1.6 16v VTI que eroga 120 cv y va asociado a una transmisión manual de cinco velocidades. Pasemos a conocer en detalle al nuevo C4.

DISEÑO (3.5/5)
Como decía en la introducción, este C4 de segunda generación ahora es conservador en sus líneas, es más, casi que parece faltarle ese toque de locura que tienen la mayoría de los Citroën en su diseño, históricamente hablando. Pero siendo honesto, el cliente promedio de este segmento busca un auto relativamente sobrio, que cumpla con un buen diseño, confort de marcha y un buen espacio interior, esa receta que cocinó Volkswagen con el Golf y que medio mundo se ha empeñado desde entonces a imitarla, incluídos los franceses.

En el frontal del C4 hay una parrilla cromada generosa y por debajo está otra igualmente generosa entrada de aire. Los faros agregan una cuota de dinamismo con dos nervaduras que se trepan al paragolpes y por debajo de ellos, sus hermanos, los antinieblas, que cuentan de serie con la función cornering, para el encendido en curvas. El capot, pese a su tamaño, no pesa casi nada. El secreto es que está hecho de aluminio.


Lateralmente encontramos tres nervaduras que corren paralelas a la línea de cintura, que en este caso se corona con un aplique cromado. Los neumáticos son Michelin Energy Saver en medida 205/55 R16. Ofrecen un muy buen comportamiento en ciudad, son muy rumorosos en ruta y trabajan espalda con espalda con un conjunto de suspensiones tirando a blandas.

En la zaga, el C4 siguió con los trazos limpios y con algunos nervios. Los faros en forma de boomerang invaden parte del portón trasero. En el centro del mismo sólo encontramos el logo de Citroën el centro sobre el tirador del portón y el monograma C4 a la derecha. El espacio para la patente también muerde el portón y en la parte superior del mismo hay un alerón negro que se camufla con la luneta tintada. Un guiño del C4 que después se vio en el DS4 -acá si hubo diseño jugado- son dos nervaduras en el paragolpes que personalmente son muy atractivas.


Si me dejo de poemas y voy derecho con las cifras puras y duras, el C4 mide 4,329 m de largo, 1,789 m de ancho y 1,502 m de alto. La distancia entre ejes de 2,608 m y es la responsable de la buena habitabilidad a lo largo en las plazas traseras de este hatch fabricado en Mullhouse, Francia.

INTERIOR (4/5)
Al entrar al C4 tuve un recuerdo reciente a cuando estuve con el DS4 en Córdoba hacía exactamente un mes. El interior de ambos autos, son prácticamente idénticos, a no ser por dos o tres detalles como el cuero, las butacas o el parabrisas más grande.

En el C4 posición de manejo permite bajar bastante la butaca, pero incluso en la posición más baja se viaja alto. Ya que hablo de asientos, son muy cómodos y descansan bien el cuerpo durante viajes relativamente largos. Ambas butacas cuentan con regulación en altura y lumbar. El volante se regula en altura y profundidad, haciendo así que cualquier persona pueda manejar. En el panel de puerta del conductor bien ubicados están los comandos de los cuatro levantavidrios eléctricos, con sistema de un toque para todos y los espejos retrovisores eléctricos.

El instrumental abandona aquel panel transparente central, para tener ahora tres esferas tradicionales con tacómetro, velocímetro y medidor de combustible. Pese a haber aguja en el velocímetro, los otros dos se valen de barras luminosas, que si bien son claras, prefiero los clásicos medidores analógicos. Todo el panel de instrumentos cuenta con la función black panel, que apaga todos los elementos luminosos del tablero dejando solo los más relevantes encendidos.


Todo panel está realizado en plásticos blandos e inyectados, que mejoran en gran medida las terminaciones de la generación anterior. Otra mejora, a mi gusto, fue el volante que pasa del centro fijo a uno del tipo convencional con base plana y forrado en cuero, con los mandos de radio y los limitador y regulador de velocidad.

En la consola aparecen dos salidas del aire acondicionado, la pantalla típica de PSA en naranja con los datos de la computadora de abordo, un portaobjetos, y por debajo los equipos de audio y climatización. El primero ofrece AM/FM/MP3/Aux-In y seis parlantes. Se lo escucha muy bien, pero carece de conexión USB o Bluetooth. Para tenerlos hay que pagar el techo panorámico fijo por un valor de U$S 2.700 y vienen "de yapa" esos dos elementos. El segundo equipo es el de aire acondicionado, con mandos sencillos, fáciles de operar y de muy buen tacto, pero que por el precio del auto tendría que ser uno automático y bi-zona. Para ello, nuevamente hay que pagar el techo panorámico, ya que el climatizador también viene incluído en ese pack denominado Seduction Plus.

La pedalera es netamente francesa. El freno tiene un tacto esponjoso e impide dosificar bien la fuerza de frenado, que por otra parte es más que correcta. Tanto el embrague como el acelerador tienen el ajuste correcto, situándose en la media del segmento, es decir, ni muy blandos ni muy duros.


Las plazas traseras son bastante cómodas para dos adultos y un niño pequeño. Los mayores irán bien a lo alto y ancho, y muy cómodos a lo largo. Acá cabe la pena hacer una puntualización. El mismo auto, pero con el techo panorámico tiene una habitabilidad peor atrás. El motivo es obvio, el techo además de robar miradas desde adentro, también se queda con un par de centímetros extra a lo alto. En nuestro auto no estaba el techo de vidrio y las cabezas de los que viajaron atrás nunca tocaron el techo. Los ocupantes posteriores tendrán tres cinturones de tres puntas, tres apoyacabezas, y un apoyabrazos central que faltó con aviso, pero se le perdona porque hay anclajes ISOFIX, mucho más importantes para un hatch familiar que un elemento que solo agrega confort.

El baúl es muy generoso, ofreciendo 408 litros de capacidad. Para los que necesiten más espacio, los respaldos traseros se pueden modular en 60/40. El neumático de auxilio va debajo de una alfombra de buena calidad y es exactamente igual a las cuatro titulares.

MOTOR (4.5/5)
Citroën usa para el C4 la misma receta que su hermana Peugeot con el 308. Ambas usan los motores desarrollados entre PSA y BMW. Los del doble chevrón en nuestro país optaron por los 1.4 16v VTI de 98 cv o como es en este caso, el 1.6 16v VTI de 120. Tiene 1.598 cc cuatro válvulas por cilindro, y distribución variable. Su potencia como decía es de 120 cv a 6.000 rpm, mientras que el torque se sitúa en 160 Nm a 4.250 vueltas. El peso en orden de marcha es de 1.205 kg.

Este mil seis se caracteriza por su elasticidad, permitiendo tener en el rango bajo del tacómetro una respuesta y en regímenes altos también contar con potencia disponible. Es un impulsor muy silencioso, hasta podría decir que demasiado, sobre todo por debajo de las 3.000 vueltas o detenido en los semáforos. El motor recién se empieza a escuchar por arriba de las 4.000 rpm, cuando toma mayor vigor, cuando además el 1.6 viaja algo enroscado producto de una caja de cinco velocidades.


En materia de prestaciones, Citroën declara el 0-100 km/h en 10,8 segundos y una velocidad final de 193 km/h. El consumo del 1.6 VTI en ciclo urbano es de 8,8/100 km, extra urbano baja notablemente a apenas 4,7l/100 km y en ciclo mixto hace un meritorio, 6,2 l/100 km. El depósito de combustible admite 60 litros. Cuenta con  apertura interna, pero carece de tapa rosca. Su boca de carga se vale de una tapa metálica que se empuja con el pico del surtidor.

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