Festa tifosi: el Incontro Ferrari Sudamérica pasó por Uruguay

Ni cuando vino Bob Dylan al Conrad hubo tanta gente en su puerta. Así fue el pasaje del Incontro Ferrari por Uruguay.
Miles de personas se acercaron el pasado sábado a la tarde a la explanada del Hotel Conrad de Punta del Este para conocer de cerca a las más de 50 Ferraris que llegaron desde varias partes del continente para formar parte del primer Incontro Ferrari Sudamérica. Y fue una verdadera festa tifosi para todos.

Desde el jueves 27 de octubre, Montevideo se convirtió en un escenario apocalíptico. Con un "ciclón extratropical" golpeando fuerte a la capital, muchos ojos noticiosos estuvieron sobre ese episodio. Pero los petrolheads teníamos desde hace meses otro evento agendado para ese día: la llegada del Incontro Ferrari Sudamérica a Uruguay.

Esta travesía que comenzó en Chile y llegó hasta Punta del Este tuvo varias piernas, siguiendo un lenguaje náutico si se quiere. La primeras etapas pasaron por varias ciudades de Chile, un cruce de la cordillera andina, luego pasaron a territorio argentino y finalmente cruzaron (como pudieron) hacia nuestro país.


La acotación viene a raíz de que por ese temporal de viento y lluvia, los puertos de Buenos Aires y Montevideo se cerraron ese jueves. Sin embargo muchos dueños de las Ferraris decidieron cruzar la frontera por el puente Gualeguaychú-Fray Bentos (ver nota en Autoblog.com.ar), en una muestra de lo que realmente importa es disfrutar de esas macchinas. De todas formas, otro grupo decidió cruzar en Buquebus al día siguiente (viernes).

Toda la travesía tuvo impresa esa característica, la improvisación y la actitud "a donde nos lleve el rumbo". No había horarios pre-fijados, se conocía solo los destinos y tampoco la ruta que se iba a hacer. Autoblog pudo conversar el sábado con algunos de los participantes uruguayos y nos comentaron que se les avisaba apenas unas horas antes del itinerario a seguir. Reitero, el espíritu era disfrutar los autos en plan cuasi-vacacional, sin la rigidez de un cronograma fijado. Todo muy tano.


Si bien muchos fanáticos (algunos al punto de la enfermedad clínica) decidieron seguir a la caravana casi como si estuvieran detrás de un equipo de fútbol con banderas y cánticos, la congregación mayor del evento se dio el sábado en el Hotel Conrad. Más allá de que el jueves se improvisó una exposición en el Hotel Sofitel de Carrasco, no fue lo que se esperaba, por dos motivos: el clima no ayudó a que vinieran todas las Ferrari y los propietarios no se quedaron mucho tiempo en ese lugar, prefirieron seguir derecho hacia Punta del Este.

En los parajes previos al Conrad no escatimaron en lujo, opulencia y exclusividad: almuerzos en La Huella de José Ignacio y en la Bodega Garzón, stands de la marca de relojes Hubolt, merchandising oficial para los participantes, así como cenas en el Hotel Fasano y el propio Hotel Conrad en dos ocasiones en lugares donde los dueños podían degustar manjares con sus autos estacionados ahí mismo, adentro de los salones. El domingo tuvieron un almuerzo en el puerto de Punta del Este, en el Restaurante Guappa, para luego dirigirse rumbo a Montevideo para cerrar el evento y emprender el regreso a sus garages.


Pero más allá de los detalles del itinerario que hicieron estos afortunados dueños, lo que se destaca más fue la "fiebre" que causaron en la población local. Varios mensajes por mail, Twitter y Facebook a nuestra fan page consultando por horarios de pasada de las Ferrari por tal o cual punto, especulaciones el jueves sobre si llegaban al mediodía o la tarde, caravanas de autos sacándole todas las fotos o videos que pudieran subir a las redes sociales, y el sábado en Punta del Este, no hay otra forma de decirlo: colapsaron el tránsito. Literalmente.

La rambla a la altura de este hotel estaba cortada por los más de 50 Ferraris estacionados a la porteña tanto en la calle como en la entrada al Conrad. Pero además, por los propios fanáticos y curiosos. Hacía mucho tiempo que no veía a Punta del Este tan atestada de gente en la calle. Fotógrafos improvisados y profesionales por doquier. Padres con hijos sacándose fotos, adolescentes haciendo malabares con selfies sticks para tener su nueva portada en Facebook, y mucho, muchísimo ruido a motores. Pero no solo de las 51 Ferraris del Incontro.


Este evento también fue un imán para otros propietarios de vehículos exóticos: había varios Corvettes, Mustangs, Porsches, Mercedes-AMG, BMW, etc. rugiendo por las calles de los alrededores del hotel, así como también más de una motocicleta de alta cilindrada que ensordecían a varias cuadras con su sonidos.

A su vez, se generó un "Incontro improvisado" en un lavadero a un par de cuadras del Conrad, en donde muchos dueños preparaban a sus Ferraris para exponerlas en la entrada del hotel. El dueño de ese local tuvo sus cinco minutos de fama y seguramente de ahora en más sea conocido como el car wash del Incontro Ferrari.


Más allá de ser todo un desafío sacar una foto digna si no eras periodista (al ser prensa a veces se tienen algunos privilegios), calculo que la sensación que se llevaron todos los que estuvieron ahí fue la misma: este evento fue una verdadera fiesta.

Para los dueños, una experiencia inolvidable. Y para los que asistimos a verlos pasar como si fuera un desfile de alta costura, pero haciendo el mismo ruido que una banda de rock y con la misma cantidad de groupies, la del sábado fue una de las tardes más espectaculares y multitudinarias que tuvo Punta del Este en los últimos tiempos.










Galería: Incontro Ferrari Sudamérica | Créditos: Autoblog


Video: Incontro Ferrari Sudamérica
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