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Los últimos tres exponentes de la familia Maybach, los 57, 62 y 62S Landaulet |
Los coletazos de la crisis global se siguen cobrando marcas. Luego de la lenta muerte de Saab, ahora es el turno de pasar por la guillotina a la división más lujosa del grupo Daimler, Maybach. La empresa, conocida por sus productos muy demandados en los paises petroleros de Medio Oriente, pasó a mejor vida tras no haber conseguido en estos últimos años los números previstos.
Maybach-Motorenbau GmbH nació como la empresa familar de Wilhelm Maybach y su hijo Karl en 1909, época en la cual se encargaban de fabricar motores para zeppelines y más tarde vehículos de gran lujo. La firma que en 1940 había sucumbido en la Segunda Guerra Mundial, como faabricante de automóviles, fue resucitada por Daimler AG en el año 2002.
Por esos días, la marca comenzaba con la producción de un nuevo modelo con dos variantes, el Maybach 57 y el Maybach 62, nombres que representan la longitud de la carrocería en decímetros. Los precios de estos modelos variaban entre los 400.000 y 600.000 euros. En 2005, se sumó a la gama el modelo 57S, y dos años más tarde el 62S, ambos con una impronta más "deportiva" con mecánicas V12 preparadas por AMG. En 2008 se presentó el Maybach 62S Landaulet, una limusina con plazas traseras con techo plegable, con un valor cercano a los 900.000 euros.
Adicionalmente a estos modelos de calle, Maybach presentó un prototipo que muchos recordarán, o bien por su enorme tamaño o su extravagante y "gótico" diseño, el Exelero, fabricado para oficiar de plataforma de pruebas de neumáticos de alto rendimiento. Ni siquiera lo tuvieron en cuenta como ejercicio de diseño y finalmente, un rapero norteamericano llamado Birdman con mucho dinero y pocas pulgas, se lo terminó comprando por casi ocho millones de dólares (ver nota)
La andadura comercial de Maybach en estos últimos 10 años fue bastante magra, Daimler tenía pensado colocar unos 1.000 coches anuales pero para poner un ejemplo de lo poco que vendían, en el 2004, sólo habían sido vendidas 600 unidades y en 2011, en toda Europa, se comercializaron 46 unidades, una miseria si tomamos en cuenta que sus rivales, como Bentley o Rolls Royce andan por encima de las 3.000 unidades anuales en el viejo continente.
Como consecuencia de esto, a fines del 2011, el presidente de Daimler
AG, Dieter Zetsche, declaró el cierre de Maybach producto de que sus
números cerraban siempre en rojo y que la producción de los 57 y 62
cesaría en 2013, pero al parecer la paciencia se acabó casi seis meses
antes, ya que desde junio de este año, no sale un solo auto de la planta
de Stuttgart. En fin, una marca menos, y una pena para todos aquellos que gustamos de los automóviles. Sin más: adiós Maybach, otra vez.