Presentado en 2004, el BMW Serie 1 lleva más de dos décadas ocupando el lugar de acceso a la gama de la firma alemana. En cuatro generaciones pasó de la propulsión trasera y los seis cilindros a la tracción delantera, la electrificación ligera y una mayor digitalización. Hoy repasamos sus dos décadas de historia.
El Serie 1 apareció en 2004 con una configuración bastante atípica para un compacto: propulsión trasera y reparto de pesos 50:50. Primero se ofreció con cinco puertas y motores nafteros y turbodiesel de entre 115 y 163 cv, para luego sumar variantes de tres puertas, Coupé y Cabrio. También estrenó tecnologías EfficientDynamics y sirvió como base para el eléctrico ActiveE. Sin embargo, el más recordado de aquella generación sería el Serie 1 M Coupé de 2010, con seis cilindros, 340 cv y apenas 6.000 unidades producidas.
La segunda generación (F20/F21) llegó en 2011 manteniendo la propulsión trasera, pero aumentando el espacio interior y llevando el baúl hasta 360 litros. También incorporó ConnectedDrive, motores TwinPower Turbo y por primera vez la posibilidad de contar con tracción integral xDrive. En 2012 apareció el M135i, seguido después por el M140i, conservando el seis cilindros en línea y llegando hasta los 340 cv. En esta etapa, además, las carrocerías Coupé y Cabrio se separaron de la gama para pasar a formar parte de la nueva Serie 2.
El cambio más importante llegó en 2019 con la tercera generación (F40). El Serie 1 abandonó la propulsión trasera y pasó a utilizar una arquitectura de tracción delantera, una decisión que permitió ganar espacio para las plazas posteriores. También incorporó el BMW Operating System 7.0 y el M135i xDrive cambió el seis cilindros por un cuatro cilindros de 306 cv con tracción integral. Fue un quiebre con la fórmula que había diferenciado al modelo desde 2004 y, al mismo tiempo, un acercamiento a la configuración utilizada por la mayoría de sus rivales.
La cuarta generación (F70) se presentó en 2024 manteniendo aquella arquitectura, pero avanzando en electrificación y digitalización. Algunas mecánicas incorporaron tecnología Mild Hybrid de 48 voltios, mientras que el interior pasó a utilizar el BMW Curved Display con iDrive 9 y redujo la cantidad de comandos físicos. También cambió la nomenclatura de las versiones nafteras, que dejaron de utilizar la “i”, reservada ahora para los eléctricos. Así, en poco más de dos décadas, el Serie 1 pasó de ser uno de los compactos más particulares del mercado a seguir una receta bastante más convencional, aunque adaptada a las nuevas prioridades del segmento.







