lunes, 4 de mayo de 2026

Autoblog en el Campo de Pruebas Cruz Alta: el "Play Ground" de GM en Brasil


Visitamos al Campo de Pruebas Cruz Alta de General Motors en Brasil. Se trata del centro de desarrollo de la empresa norteamericana en el país vecino, siendo el más antiguo y más grande del hemisferio Sur. Autoblog recorrió sus pistas y laboratorios. O mejor dicho: un gran parque de diversiones petrolhead.

Desde São Caetano do Sul, Brasil (*) - Si bien nosotros le decimos Cruz Alta Proving Ground, creo que en realidad deberíamos llamarle Cruz Alta Play Ground”. Con esa frase tan simpática, la gente de General Motors do Brasil cerró nuestra visita a un lugar al que pocas personas pueden acceder. Se trata del centro de pruebas y desarrollo de General Motors para toda la región. Fue inaugurado en 1974 y es el más antiguo de su tipo en el hemisferio Sur, así como también es el de mayor extensión física. Se trata de un predio con una superficie equivalente al 75% de la ciudad de São Caetano do Sul. Alberga siete laboratorios y 18 pistas (50 km de extensión), donde se realizan anualmente más de 12.000 pruebas y se cubren aproximadamente 6 millones de kilómetros en evaluaciones.

Cabe destacar que General Motors tiene otros cuatro lugares como este en el mundo: Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur y Australia. En el caso del predio de Cruz Alta se ensayan y desarrollan las pick-ups medianas y los autos chicos para los llamados “mercados emergentes”. Por eso es muy común que te cruces prototipos y vehículos camuflados con ese tipo de siluetas. Tanto de Chevrolet como de sus marcas, ya sea GMC o Cadillac, e incluso los que se producen en China junto a la alianza con GM-SAIC. También es muy gracioso ver modelos de marcas de la competencia circulando con equipos adosados o estacionados junto a un océano de productos de General Motors. Todo en un ámbito bastante verde, porque tiene certificación de lugar de preservación de flora y fauna. Por eso es común cruzarte con ciervos o “capibaras” mientras desarrollan a los próximos modelos de Chevrolet para nuestra región. 

Sus pistas reproducen diferentes tipos de terreno, como adoquines, tierra, polvo y asfalto en diversos estados, mientras que los laboratorios analizan aspectos como emisiones, seguridad, ruido y vibraciones. Allí se recorren más de 6 millones de kilómetros por año en evaluaciones que siguen protocolos objetivos de pruebas vehiculares en las cuales el producto es sometido, de forma estructurada, a ciclos severos y representativos, para garantizar la robustez y durabilidad a lo largo de toda su vida útil. En ese período se realizan más de 10 mil pruebas de emisiones, además de cientos de validaciones eléctricas y electrónicas y miles de experimentos de dinámica vehicular. Todos los vehículos utilizados en estos ensayos son obligatoriamente destruidos y destinados al reciclaje, unas más de 200 unidades por año, lo que equivale, en promedio, a un auto desarmado por día hábil.

Para la visita nos prepararon una flota de vehículos para recorrer las diferentes pistas. La oferta era variada, pero no exenta de ya haber sido probada por Autoblog en los últimos 5 años, contando con unidades de Tracker, Onix RS, Onix Plus, Montana, S10 (Z71 y High Country), Trailblazer, Blazer EV, Equinox EV, Spark EV, y Captiva EV. En mi caso me dispuse a manejar a esos “frutos prohibidos” para el consumidor uruguayo, como es el caso del SUV Trailblazer. Pero también a su contrapartida pick-up, la S10 recientemente renovada, que aún no había podido manejar en suelo uruguayo. La experiencia de probar productos completamente convencionales en una verdadera “pista de torturas” es muy divertido. No tanto por la velocidad, sino por los desafíos y exigencias que se le plantean a los vehículos ahí. Sin dudas es un lugar al que me gustaría volver cada vez que pueda. Porque Cruz Alta tiene todos los ingredientes que hacen babear de ansiedad a un periodista de este rubro: autos camuflados, pistas para lo que se te ocurra, secretos industriales y además, en un entorno que parece sacado del Gran Turismo 7. Por eso la frase que nos dijeron al retirarnos de allí cobra sentido. Es el “Play Ground” de GM en Brasil.











































(*) Viaje por invitación de General Motors Uruguay y Sudamérica